Standing Up for Workers Subjected to Horrific Conditions Without Pay


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Working for You

Miguel Garcia (seated, center) surrounded by his family and holding his son, who was just three days old when Miguel left home for the Napa Valley in search of a better life for his family. Miguel Garcia (seated, center) surrounded by his family and holding his son, who was just three days old when Miguel left home for the Napa Valley in search of a better life for his family.

Twenty-year-old Miguel Garcia wanted a better life for himself and his family. Frustrated with the limited opportunities available to him in his hometown of Brownsville, Texas, he acted on a tip from a friend and left his wife and 3-day-old baby to work in a Napa Valley vineyard. He planned to work there all summer and return home with good money, better prepared for the future.

Shocking conditions

What awaited him in Napa Valley was an eye-opener. Out in the fields, workers were putting in 70 hours a week in 100-plus-degree temperatures and were routinely denied water, according to Garcia. But it got even worse: His employer, Porras End Post, didn’t pay its employees, claiming that providing meals and housing were sufficient. But these meals were sometimes just a plate of beans, or worse, the remnants from the meals of their supervisors. The housing conditions were equally deplorable: Up to 10 people were sleeping on the floor of a rat-infested house that had no heat, plumbing, windows or ventilation.

After months of working and living in such intolerable conditions without pay, Miguel returned home to Texas where he contacted the Labor Department’s Wage and Hour Division to complain about his employer. He still yearned for a better life for his family and wanted to apply to the Allied Center for Migrant Farmworkers to train to become a welder. But he needed employment verification from Porras End Post as part of his application. He had made many attempts to get work and wage verification from the farm labor contractor but to no avail.

The investigation

The Wage and Hour Division launched an investigation, and as soon as vineyard owner Steve Ledson heard how the contractor he had hired was mistreating his workers, he was furious.

“Not on my watch − that is not how it works,” he said. He called his bank at 4 p.m. on a Friday to ensure the workers were paid before the weekend.

The workers’ plight struck a chord with Ledson, whose ancestors had come to the U.S. in search of new opportunities. His family has a deep history in agriculture, and he grew up appreciating the teamwork and collaboration needed between owners and workers to keep a farm running smoothly.

“I remember my mom cooking all day in the house, and she would feed everyone, especially the farmworkers,” he recalled. “Farmworkers are the foundation of our country.”

The nonprofit organization Puertas Abiertas (“Open Doors”) helped find safe housing for the workers, and their involvement led the city of Napa to investigate. The code enforcement officer for Napa also felt a personal connection to the story – he, too, had come to this country in pursuit of a better life, from Guatemala. He was shocked by what he found, and declared the structure uninhabitable.

The Wage and Hour Division investigator on this case also shared an attachment to the situation, as his family is also from Brownsville. Those who came together to help Miguel felt an intense connection to his story. His story was their story, and is just one example of why we are all committed to standing up for workers’ rights.

The division determined that 31 workers were due a collective $19,000 in back wages. Not only had the workers not been paid, but they had been charged rent against their wages for the detestable accommodations they had been told were free. We plan to assess a civil penalty against Porras for the violations in addition to requiring the employer to provide the unpaid wages.

Miguel received $1,400 and the proof of employment he needed to pursue his dream. He was able to enroll in his welding training program, and thanks to the back pay, his wife was able to enroll in nursing school.

“No one should have to endure the pain that I went through,” Garcia said. His message to others walking in the same shoes: “Please speak up and seek help. The law does protect you.”

Editor's note: If you are concerned about your company’s pay practices, or you are an employer who wants to be sure you are complying with the law, learn more on the Wage and Hour Division’s website or by calling 1-866-4-US-WAGE (1-866-487-9243). You also can check to see if back wages are being held for you as the result of an investigation using the online tool, Workers Owed Wages.

The “DOL Working for You” series highlights the Labor Department’s programs in action. View other blog posts in the series.

Priscilla Garcia-Ocampo is director of public relations for the department’s Wage and Hour Division in the West. Susana Blanco is the San Francisco district director for the Wage and Hour Division.

 

Defendiendo Trabajadores Sujetos a Horribles Condiciones y Sin Paga

Por Priscilla García-Ocampo y Susana Blanco

A sus 20 años, Miguel García quería una mejor vida para él y su familia. Frustrado por las limitadas oportunidades en su ciudad natal de Brownsville, Texas, él siguió el consejo de un amigo y dejó a su esposa y bebé de tres días para ir trabajar a un viñedo de Napa Valley con la idea de trabajar allí todo el verano y regresar a casa con buen dinero y mejor preparado para encarar el futuro.

Condiciones chocantes

Lo que se encontró en Napa fue toda una revelación. Cuenta García que en los campos los trabajadores ponían hasta 70 horas de trabajo a la semana bajo temperaturas de más de 100 grados, y que se les negaba el agua rutinariamente. Y las cosas se pusieron hasta peor: su empleador, Porras End Post, no pagaba a sus empleados, alegando que dar casa y comida era suficiente. Estos almuerzos a veces eran un plato de frijoles o aún peor, los restos de las comidas de sus supervisores. Las condiciones de vivienda eran igualmente deplorables: hasta diez personas durmiendo en el suelo de una casa infestada de ratas que no tenía ni calefacción, ni fontanería, ni ventanas ni ventilación.

Luego de  meses trabajando y viviendo bajo esas intolerables condiciones y sin paga, Miguel regresó a su hogar en Texas, donde contactó con la División de Horas y Salarios del Departamento de Trabajo para poner una queja sobre su empleador.

Miguel todavía aspiraba a una vida mejor para su familia y quiso aplicar al Centro Allied para Trabajadores Agrícolas Migrantes para entrenarse como soldador. Pero como parte de la aplicación necesitaba una verificación laboral de Porras End Post. Hizo muchos intentos para obtenerla, pero ninguno de esos intentos con el contratista de trabajo agrícola dio resultado.

La investigación

La División de Horas y Salarios puso en marcha una investigación, y el dueño de la viña, Steve Ledson, se enfureció inmediatamente después de enterarse de cómo el contratista al que usó estaba maltratando a sus trabajadores.

“No bajo mi techo; no es así como funcionan las cosas”, dijo. Ledson llamó a su banco a las cuatro de la tarde de un viernes para asegurarse que los trabajadores recibieran su paga antes del fin de semana.

La penosa situación de los trabajadores tocó el corazón de Ledson, cuyos antepasados también llegaron a Estados Unidos en busca de nuevas oportunidades. Su familia tiene una profunda historia agrícola. Él creció apreciando el trabajo en equipo y la colaboración necesaria entre patronos y trabajadores para mantener un negocio agrícola funcionando con normalidad.

“Recuerdo a mi madre en la casa cocinando todo el día, y dando comida a todos, especialmente a los trabajadores”, recordó. “Los trabajadores agrícolas son la fundación de nuestro país”.

La organización sin fines de lucro Puertas Abiertas ayudó a encontrar vivienda segura para los trabajadores, y su involucramiento hizo que la ciudad de Napa se pusiera a investigar. El oficial de aplicación del código de reglamentos en Napa también sintió una conexión personal con esta historia ya que él también había llegado a este país procedente de Guatemala en busca de una vida mejor. Al espantarse de ver lo que estaba pasando, el oficial declaró la estructura inhabitable.

El investigador de la División de Horas y Salarios designado a este caso también sintió este asunto de una manera muy personal ya que su familia también vino de Brownsville. Todos los que acudieron a ayudar sintieron una intensa conexión con la historia de Miguel. Su historia era la misma de ellos, y es una de las razones por las que estamos comprometidos  a velar y defender los derechos de los trabajadores.

La división determinó que a 31 trabajadores se  les debían un total de $19.000 en salarios atrasados. No sólo no se les había pagado sino que incluso se les había cobrado un alquiler por las detestables acomodaciones que les habían dicho iban a ser gratis. Además de requerir que este empleador entregue los salarios no pagados, tenemos la intención de incluir una multa contra Porras por las violaciones halladas.

Miguel recibió $1.400 así como la prueba de empleo que necesitaba para perseguir su sueño. Fue capaz de inscribirse en su programa de formación de soldadura y, gracias a la paga recibida, su esposa logró inscribirse en una escuela de enfermería.

“Nadie debería tener que pasar por las penurias por las que yo pasé”, dijo García.

Su mensaje a otros que caminan en sus mismos zapatos es el siguiente: “Por favor, habla y busca ayuda. La ley te protege”.

Nota del Editor: Si tienes preguntas sobre las prácticas de pago de tu empleador o eres un patrono que necesita estar seguro que estás cumpliendo con la ley, acude a la página de la División de Horas y Salarios en internet o llama al 1-866-4-US-WAGE (1-866-487-9243). También puedes chequear si se te tiene guardado dinero como resultado de una investigación, usando la herramienta en línea Salarios Adeudados a Trabajadores.

La serie DOL Working for You destaca programas del Departamento de Trabajo en acción. Ver otros mensajes de la serie aquí.

Susana Blanco es directora distrital de la División de Horas y Salarios en San Francisco. Priscilla García-Ocampo es directora de relaciones públicas de la división en el Oeste.  


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Comments

What are the dates of the incidents described?

So Happy that they sought help and the wage and hour division helped them! Good still exists!

Standing Up for Workers Subjected to Horrific Conditions Without Pay is a very good i like it very much

This was Terrible! -How can these businesses get away with This? I'm glad this worker Stood Up!

The civil penalties for this company hopefully puts them out of business. I would recommend $500K if I was a juror.

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